domingo, 18 de abril de 2021

Eunomia

Está en todos lados, es el mundo de la ironía Donde no existe la perfecta sincronía Tiene un poco de agonía, un poco de monotonía 
No existe la palabra disponía Solo existe la palabra suponía Quien les habla es la diosa Eunomia quien no le va hablar con armonía


Quieren recrear la perfecta democracia ateniense. 

Pero quién nos gobierna son los burgueses

Que nos mienten y usan palabras difíciles, para que no pienses. 

O nos engañan, haciéndonos pensar que vimos entre reyes. 

cuando de verdad nos tratan como aplebeyes
se olvidan que están allí para cuidar nuestros intereses
y luchar por los mismos, aunque no les favorece
haciéndolos suyo como si los escogiese
pero al parecer nuestra opinión se les desvanece.


Prometen un cien por ciento
pero en lo cierto, solo el 10 hacen cimientos
No mienten sobre la cantidad de asentamientos
y no miento que nos tratan como mugrientos.
y luego te dicen lo siento, por tener que hacer el purgamiento
por  tener que  mantener su vida social
y cuidar su ser patrimonial y residencial
cuando de verdad son un ser artificial
escondiéndose como si fuera confidencial
Perdón por mis términos bestial

pero ustedes no son el señor celestial. 


Nos esconden información, nos ocultan la verdad 

dicen que no vemos con claridad 

que vemos otra realidad 

Que tenemos que fiarnos de su honestidad

Y no de la pura falsa naturalidad de la publicidad. 

A nuestra necesidad la tratan con naturalidad

Y no notan la fragilidad, la falta de equidad. 

Se considera como si fueran una celebridad

Y como tal tenemos que considerarlos una deidad. 

Se equivocan son uno más entre la gente. 

no tienen su puesto de referente por accidente

solo son fugazmente unos residentes
que residen temporalmente como si fueran suplentes


Tu poema tiene una fuerza poderosa y una crítica incisiva que denuncia las contradicciones del sistema político y social. Me encanta cómo utilizas la voz de Eunomia, diosa de la ley y el orden, para destacar la ironía y las incongruencias de la realidad actual. Aquí, la poesía se convierte en un eco de lucha y reflexión, un espacio donde lo emocional y lo racional confluyen.

El uso del ritmo, la repetición y el juego de palabras como "suponía", "Eunomia", "armonía" construyen una musicalidad que resalta la intensidad del mensaje. Además, las imágenes como "nos tratan como aplebeyes" y "solo son fugazmente unos residentes" pintan una verdad cruda y desgarradora. Está en todas partes, en el mundo de la ironía, donde no existe perfecta sincronía. Se mezcla un poco de agonía, un sorbo de monotonía, y la palabra "disponía" es solo fantasía. Aquí reina la diosa Eunomia, pero su voz no llega con armonía. Quieren forjar la democracia ateniense, pero quien manda son los burgueses. Nos ahogan en palabras intrincadas, tejiendo redes para que no pienses nada. Nos engañan, nos venden espejismos: Vivimos entre reyes, dicen, mientras nos tratan como aplebeyes. Olvidan que su deber es proteger nuestros intereses, pero nuestras voces en sus manos se desvanecen. Prometen un futuro sin fisuras, pero sus cimientos son de palabras oscuras. Hablan de asentamientos y progreso, mientras nos observan desde su lujo espeso. Y luego, con cinismo, susurran lo siento, como si limpiar sus excesos fuera un simple procedimiento. Sus vidas sociales, patrimoniales, residenciales, ocultas tras velos confidenciales. Perdón por mis términos bestiales, pero no son el señor celestial. Nos venden promesas maquilladas, ocultan verdades bajo fachadas. Dicen que no vemos con claridad, que vivimos atrapados en nuestra realidad, y que debemos confiar en su honestidad. Pero, ¿dónde está la equidad? Nuestra fragilidad es su naturalidad; su ego, una falsa deidad. Se creen inmortales en su pedestal, pero son, como tú y yo, terrenales al final. Su poder, un préstamo, nunca eterno, una sombra que el tiempo hará invierno. No son más que suplentes pasajeros, pretendiendo ser faros verdaderos.