Tengo dudas, tengo secretos Sellados como si fuera un decreto Mudos para el afuera, pero gritos en la mente Que se convierten en mi propio confidente Que me atormenta diariamente y duramente Y hacen nacer en mí una enigma o quisicosa Que no resulta ser piadosa transformándola en una fosa.
Tengo miedo de no saber cuál es la mejor decisión
Y aun teniendo una posible solución
Pero no sé si resultará la mejor resolución.
Tengo miedo de que esta incertidumbre
Se me convierta una costumbre. Tengo miedo de titubear, no poder proyectar con claridad
Y que mi confianza tenga una fecha de caducidad
O no saber aprovechar cuando llegue la oportunidad.
Tengo demonios que me atormentan sin piedad
Y no poseo la habilidad de deshacerse de su oscuridad
Nni mucho menos la agilidad de no caer en una calamidad.
Tengo demonios que hacen que mis días sean legumbre
Fúnebres y no me dejan nunca salir de la pesadumbre.
Tengo demonios que duramente me ponen una gran presión
Y realizan una gran persecución constante a la composición
De confusiones que logran convertirse en una complicación.
Tengo fantasmas que no me dejan pensar en mariposas
Rosas ni prosas, no se dan el momento de ser piadosas
Y siempre encuentra el momento de sacar los malos antecedentes
Y se protegen con la excusa, el gran cliché que son accidentalmente
Pero resultan puras calumnias. palabras dichas falsamente
O escritas como si fueran parte de un guión o libreto
Pero estas excusa nunca son sujeto para el objeto
De discusión, por eso necesito urgente un amuleto.