Sin
pruebas y sin hechos, aun así te acusan.
No desean saber tu versión, se rehúsan y se excusan
y usan comentarios que parecen anécdotas
mitológicas.
Y sientes que se abusan, que tu opinión
aquí no tiene lógica
y aun así, si existieran pruebas metodológicas resultan agnósticas
No
tienes testigos en el momento que deseas demostrar tu inocencia
tratas de sacar de todo tu ser paciencia, sin caer en la decadencia.
Sientes que te han acorralado, y que estas en una especie de penitencia
y cualquier actos que hagas será una injerencia, que le darán mucha
trascendencia
y que la incidencia de este te traerá más consecuencia
pero no te pongas en el papel de te digan mis más sentidas condolencias
porque para ellos vos sos el villano y ellos son la victimas
victimas que no plantean pruebas legitimas
Te pones
nervioso y te ríes inconscientemente
y piensan que por ello tú mientes
descaradamente.
Cuando de verdad es el miedo que sientes
al tratar de ser valiente, para demostrar que sos inocente
pero por accidente, dice un sin fin de cosas incoherentes
y tartamudeas, pero no logran entenderte
y aun así te condenan y te convierte
en un ser diferente, y aún tratas de ser fuerte.
Llega el
rotundo veredicto y te convierten en un convicto
tratas de salir ese estigma, tratas de salir del conflicto
pero no lo logras por ser estricto, y pierdas la calidad de invicto.
Piensa, medita, busca un abanico de soluciones
y filtrar todas las posibles malas decisiones.
Interpela, defiéndete, ordena tu cabeza
ataca con la verdad con rotunda certeza
porque tú también formas parte del rompecabezas
y con destreza y dureza mostraras tu pieza
para aclarar con grandeza este enigma
y poder retornar y ser parte del buen paradigma.