Llevo tu nombre en mi piel, como tinta al papel sos tu mi rapel, mi sostén, mi capitel que lo voy a hacer, es lo siento en el interior de mi ser despertando, levantando lo que estaba antes en el yacer cada acción, cada decisión hace emerger, como el amanecer sentimiento, nacimiento, recuerdos eternos que propicia el recordarte y siempre amarte y sin desnudarte, ni tocarte ya eres arte sin dibujarte con simplemente pensarte,
Tú mi bella compañía, una dulce sintonía
que con sincronía a mi corazón produce una sinfonía
y al escuchar tu voz produces una eufonía
que aniquila la agonía e ironía que el mundo disponía.
Y no me aburriría nunca de nuestra monotonía
porque juntos nunca existiría una atonía
ni felonía, ni la existencia de la agonía.
como creyente con su dios en su templo.
tú que me profesas tu amor eterno
y que solo deseas vivir en invierno
para estar solos en una especie de hiberno
para olvidarnos de todo lo externo
En la noche, donde tú tiendes a aparecer
donde todos te llegan a conocer
y aún así cuando decides a desaparecer,
menos conmigo, no lo deseas, no te quieres desvanecer
y aun, cuando te tiendes por un momento a enrojecer
sabiendo que con solo estar, mi cuerpo tiende a tollecer.
solo contigo, el ser narciso nace y sale para envanecer
Te extraño cuando te vas en el amanecer
pensando que tu corazón no me he de pertenecer.
Te espero cuando retornas en el anochecer
aunque a veces regresas en el atardecer.
te extraño porque sin ti siento que vuelvo a la soledad
aunque sepa que es una brevedad un minuto de ceguedad.
Te espero con terquedad a tal punto que parece un enfermedad
Cuando debería esperar con tranquilidad y serenidad.
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