No tienes una hora de aparecer, aún despierto llegas a inquietar, dejando durante el día una terrible angustia, que nos resulta difícil de desaparecer. Porque aunque intente callar y ocultar, dejas un efecto en el cuerpo, una mustia.
No es fácil poder convivir contigo
Más cuando uno te tiene pánico
Porque tus mensajes no resultan ser claros
Siendo tú ajeno testigo y nosotros mendigos
soportando una falsa realidad estilo satánico
Mientras piensa que tus mensajes son faros.
No sos mala, solo que no sabes comunicarte.
Y tenemos muchos prejuicios sobre tu persona
Pero tampoco ayudas en poderlo erradicar
Y aunque sabemos que eres antigua como el arte.
No conocemos tu rostro… no sabemos si sos mona
Te imaginamos tal cual lo tiendes a predicar.
Nos dicen que sos un mal sueño,
el reflejo más hondo de nuestros miedos.
Que de ti hay que aprender,
y no mirarte jamás con desdeño.
Hay que leer despacio tus enredos,
para poder entender… y de ti desprender.
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