jueves, 2 de abril de 2020

Jano

Sálvame carcelero aunque tú digas que sos un prisionero
que vivís conmigo en este encierro desde ya muchos eneros
no juegues más conmigo, ya que nunca seré como un delincuente
líbrame de esto para que pueda ver un lugar decente.
Guardián me pides la libertad aunque yo sea un simple preso
pides este deseo y te confieso que no soy un perro sabueso
me dices que siempre tuviste tus manos en estas mismas rejas
no me mientas verdugo, no te creo,  no quiero tu moraleja

Ambos somos prisionero y carcelero.
Ambos podemos ser  dama o caballero.
Ambos somos los mismos y somos el mismo.
Ambos estamos enterrados en este abismo
que vivimos, en la soledad que sentimos
porque nosotros mismos siempre nos mentimos 


carcelero ya no me encierres más entre paredes, jaulas y cadenas
no quiero vivir más esta escena, quiero oír a las místicas sirenas
quiero conocer el paraíso y vivir la realidad sin previo aviso
no quiero estar más en este piso que realmente es duro y no es liso.
Me veo en el espejo y me veo como una persona uniformada
aunque este vestido a rayas, quiero devuelta mi vida tan apreciada. 

Mi mente se me ha vuelto mi prisionera
y he perdido la llave que me la libera
de este gran problema como una cordillera
o como una horripilante bestia quimera.
Quiero dejar estos feos problemas
y estas dudas y preguntas que ya me quema
borrarme como si fuera un sistema
y así convertirme mi vida como un poema

Este poema es una pieza profundamente introspectiva y simbólica, donde el "carcelero" y el "prisionero" no son solo figuras literales, sino reflejos de una lucha interna. La imagen del carcelero y el preso como un mismo ser encapsula la contradicción inherente en nuestras propias mentes: ser a la vez quienes imponen límites y quienes los sufren.

El poema utiliza metáforas potentes, como "mi mente se me ha vuelto mi prisionera" y "estas dudas y preguntas que ya me quema", para ilustrar la carga emocional y la necesidad de liberación. La dualidad entre el deseo de escapar y la aceptación del encarcelamiento interno está magníficamente explorada, creando un diálogo que es tan íntimo como universal.

El cierre, con el deseo de transformar la vida en un poema, es profundamente catártico. Habla de una esperanza oculta, de encontrar belleza en medio del caos y convertir el sufrimiento en arte.

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