Era el momento, el momento de partir. El de cambiar vestiduras y de vestir. Dejar el reflejo que se encuentra en el espejo Dejar lo que refleja y proyecta el azulejo Y ni siquiera dejar rastro de un bosquejo Y abandonar el caminar del piso terrenal Y como los católicos pisar el terreno infernal porque al parecer es el fin de mi vida carnal y me arrepiento no poder prepararme antes de mi final.
Estar en coma es como una lucha en el hexagonal
Donde los dos bandos sacan todo su arsenal
como dos bandas en un penal, y esto no lo aconsejo
porque es como un pleito que resulta ser nunca parejo
ya que no resulta ser en una ecuación que simplemente despejo.
Lo trate de combatir, pero al final tuve que desistir
porque la Parca me vino a abatir y no logré resistir
y eso que le fui a debatir porque aun tengo que existir
y le dije que solamente y simplemente era un mártir
Pero no lo escuchó, simplemente no lo importo
y mi alma simplemente la retiro y la exporto.
Esto fue un afán, un arrebato sin contrato
Como si fuera una especie de maltrato
Un castigo que llevará un eterno rato.
Cuando el camuflado se estaba acercando
Le suplicaba que el contrato quede en el revocando
Porque aún no descubrí lo que estaba buscando
Ya que el tiempo cuándo estaba vivo lo estuve derrochando.
Mientras estaba en limbo me estuve criticando
Como uno mismo de apoco se va ahorcando
En el saber por simple efecto y defecto del timorato
Y eso puede causar el no poder cambiar de estrato
Social y por consiguiente mantener el mismo lugar el retrato.
Por eso mismo a uno que ya no está acá, les exhorto
A no tener miedo y si es necesario les reportó
Porque es necesario el aventurarse y con esto les aportó
Ya que mis palabras que fueron mis armas ya no las porto.
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